Hola, soy Pablo Atarama, especialista en soluciones tecnológicas, emprendedor y apasionado por la música, el deporte y el aprendizaje continuo.
Nací en Lima, Perú, y crecí en Ventanilla, Callao, en un entorno familiar estable y lleno de apoyo. Desde muy pequeño tuve una curiosidad casi inagotable por entender cómo funcionaban las cosas. Me gustaba construir, desmontar, experimentar y recrear con mis propias manos todo aquello que despertara mi interés. Mis padres siempre fomentaron esa curiosidad, respondiendo mis preguntas y alentándome a explorar nuevos conocimientos.
Uno de los momentos que marcó mi vida ocurrió cuando tenía alrededor de diez años. Mi padre me enseñó a utilizar macros en Excel y, al descubrir que detrás de ellas existía una lógica programática, nació en mí una fascinación por la programación. Poco tiempo después ya desarrollaba mis propios programas en Visual Basic. Paralelamente, la música comenzó a ocupar un lugar importante en mi vida. Desde niño estudié guitarra y teclado, disciplinas que me permitieron desarrollar tanto la creatividad como la disciplina.
Durante mi adolescencia encontré otra gran pasión: el ciclismo de ruta. Lo que comenzó como simples recorridos recreativos evolucionó hasta competir de manera federada en el Club Ciclista Callao. El deporte me enseñó constancia, esfuerzo y la satisfacción de perseguir objetivos de largo plazo.
Al llegar el momento de elegir una carrera universitaria, me encontraba dividido entre dos intereses: las ciencias y el mundo empresarial. Quería comprender cómo funciona el universo, pero también me atraían los negocios, las finanzas y la creación de proyectos propios. Por eso elegí estudiar Investigación Operativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, una disciplina que combina el rigor científico con la toma de decisiones en entornos empresariales. Allí desarrollé una mentalidad basada en la optimización, el análisis de restricciones y la búsqueda constante de mejores resultados, principios que hoy aplico tanto en mi trabajo como en mi vida personal.
Mi primer ingreso profesional llegó gracias a la música. Durante mi adolescencia producía grabaciones en un pequeño estudio casero y tuve la oportunidad de realizar proyectos para clientes. Más adelante trabajé como técnico de sonido en un estudio de grabación, una experiencia que reforzó una idea que me acompaña hasta hoy: es posible construir una carrera alrededor de aquello que realmente te apasiona.
Poco después de terminar la universidad enfrenté uno de los desafíos más importantes de mi vida: el diagnóstico de cáncer testicular. Afortunadamente, gracias a una detección temprana y a la excelente atención recibida por el equipo médico del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), pude superar esa etapa con éxito. Esta experiencia me enseñó la importancia de la prevención, la responsabilidad con la propia salud y la perspectiva de que muchas personas libran batallas silenciosas que rara vez vemos en el día a día.
Tras mi recuperación comenzaron a surgir oportunidades relacionadas con el desarrollo de software y la transformación digital. Lo que inició como trabajo independiente evolucionó hasta convertirse en NexoTech, empresa que fundé con el objetivo de ayudar a organizaciones a mejorar sus procesos mediante soluciones tecnológicas adaptadas a sus necesidades reales. Mi visión siempre ha sido demostrar que la transformación digital no tiene por qué ser compleja ni inaccesible cuando existe un acompañamiento cercano y un enfoque práctico.
Más allá del trabajo, sigo encontrando inspiración en la música, especialmente en el jazz, género que admiro por su creatividad, complejidad y capacidad de expresión. También continúo vinculado al deporte y disfruto explorando nuevas tecnologías, aprendiendo sobre ciencia, administración, arte y cualquier tema que despierte mi curiosidad.
Hoy me encuentro en una etapa de crecimiento y consolidación profesional. Mi objetivo es seguir desarrollando proyectos tecnológicos que generen impacto, hacer crecer NexoTech, participar nuevamente en proyectos musicales y continuar desafiándome tanto intelectual como físicamente.
Si tuviera que resumir mi forma de ver la vida en pocas palabras, diría que está guiada por la curiosidad, la optimización, la integridad y la búsqueda constante de mejora. Creo profundamente en aprender durante toda la vida, asumir riesgos de manera responsable y construir proyectos que aporten valor real a las personas.